Cautiño Insúa v. Pizá Hermanos, S. en C.
Opinion of the Court
emitió la opinión del tribunal.
Ante la Corte de Distrito de San Jnan demandó Genaro Cautiño Insúa a Pizá Hermanos, S. en C., en cobro de dinero. Pidió y obtuvo el demandante una medida aseguratoria de sentencia; por la que se procedió al embargo de dos fincas y otros bienes. Se anotó la rebeldía de la demandada, y se registró sentencia contra ella por $145,000.50, e intereses sobre $100,000 y costas. En 13 de mayo de 1920, la sucesión de Francisco Pizá y Mas, compuesta de su viuda Catalina Canals y sus hijos Sebastiana y Jaime, menores, solicitó de la corte la apertura de rebeldía y nulidad de la sentencia
La corte oyó a las partes interesadas en la moción; y resolvió declarando con lugar la misma, anulando la sentencia registrada y admitir una demanda de intervención que se hallaba presentada. Contra esa resolución, de fecha 8 de junio de 1929, apeló en 18 de los mismos mes y año, Genaro Cautiño e Insúa, designando la resolución apelada como reso-lución o providencia especial dictada después de dicha sen-tencia definitiva.
La parte apelante tiene ya presentados el récord y su alegato en apelación. La transcripción de evidencia fué noti-ficada a la representación de la sucesión de Francisco Pizá y Mas; y lo mismo el alegato de la apelante.
Ahora, Catalina Canals y la sucesión de Francisco Pizá y Mas, presentan moción para que se desestime la apelación, y alegan que el demandante-apelante, con posterioridad a su apelación, compró a Catalina Canals Podón y a la sucesión de Francisco Pizá y Mas el crédito hipotecario con el que se relaciona su demanda de intervención según escritura ante el Notario Sr. Ramírez Santibáñez, de la que acompaña testimonio, y que aparece se otorgó en 22 de julio de 1929; que Catalina Canals y la sucesión de Francisco Pizá y Mas,
En realidad la situación de cada parte en este caso, es extraña. La que presenta la moción, no puede llamarse verdaderamente una parte en la apelación;. los derechos en virtud de los que- intervino en el pleito, fueron por ella ena-jenados a favor de Genaro Cautiño e Insúa, que era su parte contraria y por consecuencia de su enajenación ba dejado de tener interés en el litigio, en cualquier estado en que éste se encuentre. Es, sin embargo, un becbo positivo que el ape-lante Cautiño, ba notificado su alegato en apelación a los abogados de Catalina Canals y Sucesión de Francisco Pizá y Mas, lo que nos indica que, pese a la enajenación, tiene el apelante la duda de si esa sucesión y Catalina Canals son parte interesada. Nosotros no la tenemos ; no lo son.
El apelante se baila en situación también extraña. Dueño de los derechos que pertenecieron a la sucesión de Pizá
La decisión nuestra en el caso I. Martín, S. en C., v. North British & Mercantile, 37 D.P.R. 922, no es aplicable aquí. En ese caso se trataba de una resolución recaída a moción de archivo por abandono; y si bien es cierto que se alegó que la resolución era una dictada después de sentencia definitiva, y la sentencia había sido anulada, la apelación en el caso presente es contra la resolución en que se anula la sentencia.
Por lo expuesto debemos declarar y declaramos sin lugar la moción de desestimación.
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