Vega Marrero v. Autoridad de Energía Eléctrica, Las Compañías Aseguradoras
Vega Marrero v. Autoridad de Energía Eléctrica, Las Compañías Aseguradoras
Opinion of the Court
SENTENCIA
En el caso de autos cuatro (4) personas murieron elec-trocutadas mientras se encontraban bañándose en el Río Maragüez de Ponce, Puerto Rico. El desgraciado accidente ocurrió debido a que un poste de la Autoridad de Energía Eléctrica con tendido eléctrico había sido derribado y los cables energizados de éste cayeron al Río Maragüez, todo ello antes de que las cuatro (4) personas fallecidas hubie-sen entrado a las aguas del río. El poste fue derrumbado por unos individuos interesados aparentemente en remo
Dos (2) días antes de que ocurriesen las muertes, la Au-toridad de Energía Eléctrica había recibido varias llama-das telefónicas mediante las cuales se le informó de un problema de bajo voltaje y de un poste caído en el área. La Autoridad de Energía Eléctrica investigó adecuadamente algunas de estas llamadas pero otras no. Como consecuen-cia de no haber atendido responsablemente algunas de las llamadas aludidas, la Autoridad de Energía Eléctrica no detectó el cable energizado que se encontraba en contacto con las aguas del Río Maragüez hasta después que ocurrió el lamentable accidente en el cual fallecieron las cuatro (4) personas referidas.
Los familiares de las cuatro (4) personas que murieron electrocutadas instaron demandas de daños y perjuicios. En lo pertinente, alegaron que si la Autoridad de Energía Eléctrica hubiese investigado debidamente todas las lla-madas de alerta que recibió sobre el poste caído y las va-riaciones del voltaje en el área se hubiese percatado de la presencia del cable energizado en el río y se hubiesen evi-tado las cuatro (4) muertes por electrocución. El foro de instancia, luego de apreciar la prueba presentada, emitió sentencia parcial mediante la cual declaró sin lugar las demandas contra la Autoridad de Energía Eléctrica. Deter-minó que la actuación de la autoridad había sido razonable dentro de las circunstancias, y que la causa directa de la electrocución de las cuatro (4) personas fue la acción cul-posa de los que cortaron el poste. El Tribunal de Circuito de Apelaciones confirmó la determinación del tribunal de instancia. Los demandantes acudieron ante nos y expedi-mos el recurso.
Examinados los hechos cuidadosamente, a la luz de las conocidas normas que aplican en casos como los de autos, resolvemos que erraron los foros de instancia y apelación al
Lo pronunció, manda el Tribunal y certifica la Secreta-ria del Tribunal Supremo. El Juez Asociado Señor Fuster Berlingeri emitió una opinión de conformidad, a la cual se unió el Juez Presidente Señor Andréu García. El Juez Aso-ciado Señor Negrón García concurrió sin una opinión escrita. Los Jueces Asociados Señores Rebollo López y Co-rrada Del Río disintieron sin una opinión escrita.
(Fdo.) Isabel Llompart Zeno
Secretaria del Tribunal Supremo
— O —
Opinión de conformidad emitida por el Juez Asociado Se-ñor Fuster Berlingeri, a la cual se une el Juez Presi-dente Señor Andréu García.
Nos toca determinar si la Autoridad de Energía Eléc-trica procedió de forma diligente, de manera tal que me-rezca ser exonerada de toda responsabilidad en una situa-ción en la cual la alta peligrosidad de unas líneas eléctricas energizadas de alto voltaje que cayeron dentro de un río fue ocasionada, inicialmente, por actos delictivos de terceros.
Temprano en la mañana del viernes 21 de junio de 1991, José A. León Rosario transitaba por la carretera núm. 139 del barrio Maragüez de Ponce en ruta hacia las oficinas de la compañía Las Piedras Construction, empresa para la cual trabajaba, ubicada en el barrio referido. Antes de lle-gar a su oficina, se percató de que había un poste de la Autoridad de Energía Eléctrica tirado en el suelo a la orilla de la aludida carretera. También observó la presencia de aceite sobre el pavimento.
Una vez en su oficina, León Rosario puso a funcionar su computadora para comenzar sus labores y notó que el vol-taje estaba bajo, lo que afectaba el uso de la computadora. Procedió entonces a llamar a su jefe —José A. Soto— por radioteléfono y le explicó el problema que estaba confrontando. Soto le indicó que acudiera a la oficina de la Autoridad de Carreteras, ubicada en la misma carretera núm. 139, cercana a la oficina de Las Piedras Construction, y que de allí llamara a las oficinas de la Autoridad de Energía Eléctrica para informarle a esta agencia tanto el problema del voltaje como el del poste caído. Así lo hizo León Rosario. Sin embargo, en su conversación telefónica con un funcionario de la Autoridad de Energía Eléctrica no pudo informarle el lugar exacto donde estaban ubicadas las oficinas de Las Piedras Construction ni donde se encon-traba el poste caído, por desconocer estos datos. Por tal razón, cuando el empleado de la Autoridad de Energía Eléctrica que contestó la llamada inquirió sobre el particular, León Rosario le indicó que era en el sector Los Fondos del barrio Maragüez. Le indicó, además, que cuando acu-dieran al lugar para investigar las averías, se detuvieran en las oficinas de la Autoridad de Carreteras para que allí les explicaran dónde quedaban las oficinas de Las Piedras Construction, en las cuales le darían detalles más precisos sobre los problemas informados. Esta llamada fue anotada
Antes de la llamada de León Rosario, cerca de las 7:35 a.m. del mismo día, la Autoridad de Energía Eléctrica había recibido otra llamada telefónica mediante la cual se le in-formó sobre un problema de bajo voltaje en el área de la represa Cerrillos —ubicada en el Km. 6 de la carretera núm. 139 del barrio Maragüez de Ponce— donde realizaba trabajos el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos.
Ese mismo día, una brigada de tres (3) empleados de la Autoridad de Energía Eléctrica fue hasta la represa Cerri-llos y preguntaron a algunos empleados sobre el problema de bajo voltaje referido, inspeccionaron el área —haciendo una serie de pruebas— y subieron hasta los montes de los alrededores donde se encontraban localizados postes de energía eléctrica. Mientras realizaban la inspección sobre el asunto del bajo voltaje en dicho lugar, recibieron una llamada del despachador de la Autoridad de Energía Eléc-trica, quien les notificó de una queja recibida sobre un poste caído en el sector Los Fondos, en la cual daban como referencia la oficina de la Autoridad de Carreteras. El des-pachador omitió indicar que preguntaran por la localiza-ción de la oficina de Las Piedras Construction; tampoco informó a la brigada el problema de bajo voltaje que afec-taba a esta empresa.
La brigada acudió hasta la caseta de la Autoridad de Carreteras y allí preguntaron si sabían dónde había un poste caído. Un empleado les indicó que había uno a orillas de la carretera del sector Los Fondos. Los miembros de la brigada se dirigieron entonces al lugar indicado. Allí en-contraron dos (2) pedazos de poste cerca del pavimento y los movieron hacia la orilla. La brigada, entonces, notificó al despachador de la Autoridad de Energía Eléctrica que los pedazos de poste no entorpecían el tránsito en la carre-tera ni representaban peligro —pues no estaban energiza-
Aproximadamente a las 11:30 a.m. del mismo día, León Rosario volvió a llamar a la Autoridad de Energía Eléctrica al percatarse de que no habían llegado empleados de esta agencia a las oficinas de Las Piedras Construction a inves-tigar su queja sobre el problema que experimentaba con el voltaje y sobre el poste que continuaba caído en la carre-tera núm. 139. El despachador de servicios le constestó a León Rosario que ya se había enviado una brigada al área. La brigada a la que se refería el despachador era la misma que una hora y media antes informó que había encontrado y movido hacia la orilla de la carretera dos (2) pedazos de poste no energizados en el sector Los Fondos.
Al día siguiente, la Autoridad de Energía Eléctrica reci-bió otra llamada mediante la cual se le informó que conti-nuaba el problema de bajo voltaje en el área de la represa Cerrillos. Aproximadamente a las 8:00 a.m., se volvió a en-viar una brigada al lugar. Los empleados de la Autoridad de Energía Eléctrica investigaron el área y, nuevamente, abandonaron el lugar alrededor de las 11:25 a.m. sin encon-trar la causa del problema de bajo voltaje. Poco más tarde, a la 1:00 p.m., se recibió una tercera queja desde la represa referente —otra vez— al problema del voltaje. Una vez más se envió una brigada para investigar el problema en el área de la represa pero la búsqueda no rindió frutos. Los empleados examinaron también las líneas en la salida de la sub estación a la entrada del barrio Maragüez pero no encontraron la causa del problema. Aproximadamente a las 3:30 p.m., la brigada abandonó el área.
A orillas de la carretera núm. 139, cerca del área del río en el cual murieron las cuatro (4) personas, había un poste con tendido eléctrico que estaba en el suelo y tenía señales de haber sido cortado, aparentemente, para remover el transformador y apropiarse de él. El poste estaba tirado a orillas de la carretera y en el lugar se encontró una man-cha de aceite que cubría parte del área de rodaje, prove-niente del transformador que fue removido del poste. Desde este poste salían dos (2) cables que se extendían sobre la yerba que cubría el área, bajaban por una ladera que llegaba hasta el río donde ocurrió el accidente y cruza-ban por el río hasta llegar a la otra orilla. Antes de ser derribado el poste, sus cables pasaban sobre el río a una distancia lineal de ochocientos (800) a mil (1,000) pies y formaban parte del sistema de energía eléctrica del área. Estos cables transportaban dos mil cuatrocientos (2,400) kilovatios de energía eléctrica, lo que se considera como alto voltaje. Este era precisamente el poste que dos (2) días antes el empleado de Las Piedras Construction había infor-mado a la Autoridad de Energía Eléctrica que estaba caído.
Las partes acordaron la separación de los aspectos de responsabilidad y daños, por lo que la vista judicial cele-brada fue a los efectos de determinar exclusivamente la responsabilidad de los demandados y los terceros demandados. El 7 de junio de 1996 el foro de instancia,
Razonó el foro de instancia que, si bien se puede “dedu-cir que si los empleados de la Autoridad [de Energía Eléctrica] hubiesen llegado hasta Las Piedras Construction probablemente hubiesen visto el poste y hubiesen re-suelto el problema del cable energizado ... entendemos que no hubo omisión negligente de la Autoridad que nos lleve a imponerle responsabilidad”. Señaló que, “debido a que las variaciones en voltaje pueden deberse a varios factores ... el problema de voltaje reportado ... no necesariamente im-plicaba que se hubiese caído un poste [y/o] un cable energizado”. “Los empleados de la Autoridad hicieron una extensa búsqueda de la causa del problema sin éxito alguno.” Por tal razón, el tribunal de instancia determinó que “ [d] e acuerdo a los hechos y condiciones prevalecientes (la actuación de la Autoridad de Energía Eléctrica) fue razonable”. El tribunal de instancia determinó, además, que debido a que “[l]a causa directa de los daños sufridos por los demandantes fue la acción culposa de los tres de-mandados que cortaron el poste”, éstos fueron los únicos responsables de las muertes ocurridas. Posteriormente, el foro de instancia declaró sin lugar la solicitud de reconsi-deración presentada por los demandantes.
Inconformes, el 2 de octubre de 1996 los demandantes acudieron ante el Tribunal de Circuito de Apelaciones. Me-diante Sentencia de 13 de marzo de 1998, notificada el 26 de marzo del mismo año, el foro apelativo confirmó la de-terminación del tribunal de instancia.
El 24 de abril de 1998 los demandantes acudieron ante nos. Alegaron, en síntesis, que erró el tribunal apelativo al
El 30 de junio de 1998 expedimos el recurso. El 31 de diciembre de 1998 la recurrida, Autoridad de Energía Eléc-trica, presentó su alegato.
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En Puerto Rico la responsabilidad civil derivada de ac-tos u omisiones culposas o negligentes se rige por lo dis-puesto en el Art. 1802 de nuestro Código Civil, 31 L.P.R.A. see. 5141. Véanse: Montalvo v. Cruz, 144 D.P.R. 748 (1998); Toro Aponte v. E.L.A., 142 D.P.R. 464 (1997); Elba A.B.M. v. U.P.R., 125 D.P.R. 294 (1990). Para que surja una causa de acción bajo este artículo, es necesario que ocurra un daño, una acción u omisión culposa o negligente y que exista una relación o nexo causal entre el daño y la con-ducta culposa o negligente. Montalvo v. Cruz, supra; Toro Aponte v. E.L.A., supra; Ramírez v. E.L.A., 140 D.P.R. 385 (1996); Tormos Arroyo v. D.I.P., 140 D.P.R. 265 (1996); Monitor v. Soc. de Gananciales, 138 D.P.R. 600 (1995); J.A.D.M. v. Centro Com. Plaza Carolina, 132 D.P.R. 785 (1993); Hernández v. Fournier, 80 D.P.R. 93 (1957).
Anteriormente hemos definido la culpa o negligencia como la falta del debido cuidado que consiste en no antici-par y prever las consecuencias racionales de un acto, o de la omisión de un acto, que una persona prudente habría de prever en las mismas circunstancias. Montalvo v. Cruz, supra; Ramos v. Carlo, 85 D.P.R. 353 (1962). Este deber de
Según mencionamos anteriormente, para que exista una causa de acción bajo el Art. 1802 de nuestro Código Civil, supra, es necesario que exista un nexo o relación causal entre el daño sufrido y la conducta negligente. Es norma reiterada en nuestra jurisdicción que la doctrina que nos rige respecto al nexo o relación causal es la doc-trina de la causalidad adecuada, según la cual “ ‘no es causa toda condición sin la cual no se hubiera producido el resultado, sino la que ordinariamente lo produce según la experiencia general’ ”. Soc. de Gananciales v. Jeronimo Corp., 103 D.P.R. 127, 134 (1974). Véanse, además: Toro Aponte v. E.L.A., supra; Aseg. Lloyd’s London v. Cía. Des. Comercial, 126 D.P.R. 251 (1990); Cárdenas Maxán v. Rodríguez Rodríguez, 125 D.P.R. 702 (1990); Elba A.B.M. v. U.P.R., supra.
Al referirnos a la omisión, hemos señalado que ésta genera responsabilidad civil por negligencia si tal conducta constituye el quebrantamiento de un deber de cuidado im-puesto o reconocido por ley y si de haberse realizado el acto omitido se hubiera evitado el daño. Tormos Arroyo v. D.I.P, supra; Arroyo López v. E.L.A., 126 D.P.R. 682 (1990); Soc. Gananciales v. G. Padín Co., Inc., 117 D.P.R. 94 (1986). Según señalamos en Arroyo López v. E.L.A., supra, págs. 686-687, “ante una reclamación fundada en responsabili-dad por omisión, la pregunta de umbral es si existía un
En el caso ante nos, los peticionarios alegan que la Au-toridad de Energía Eléctrica es civilmente responsable de las cuatro (4) muertes por electrocución acaecidas en el río Maragüez como resultado del poste caído, cuyo cable ener-gizado se encontraba en contacto con las aguas del río. Se-gún los peticionarios, una vez el foro de instancia deter-minó que podía deducirse “que si los empleados de la Autoridad [de Energía Eléctrica] hubiesen llegado hasta Las Piedras Construction probablemente hubiesen visto el poste y hubiesen resuelto el problema del cable energiza-do”, procedía determinar que la recurrida incurrió en ne-gligencia por omisión al no desplegar una conducta ade-cuada en respuesta a las llamadas que informaron los problemas del poste caído y los cambios en voltaje en ese lugar. Aducen los peticionarios que la responsabilidad de la recurrida se debe al incumplimiento, por omisión, con sus deberes de inspección y reparación de averías informadas por un consumidor. Tratándose de la alegada responsabili-dad de la Autoridad de Energía Eléctrica por omisión, y conforme a nuestros pronunciamientos en Arroyo López v. E.L.A., supra, debemos analizar, en primer lugar, si en este caso existía un deber de cuidado de parte de la recurrida impuesto o reconocido por ley y si, de haberlo, tal deber fue quebrantado por ella.
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En reiteradas ocasiones hemos reconocido el carácter in-herentemente peligroso de la energía eléctrica y el deber de cuidado que tienen las personas o empresas encargadas de su distribución —en este caso la Autoridad de Energía Eléctrica— de velar y mantener sus instalaciones de alto voltaje. Torres Solis et al. v. A.E.E. et als., 136 D.P.R. 302 (1994); Vda. de Dávila v. Fuentes Fluviales, 90 D.P.R. 321
. Una vez resuelto que en este caso existía un deber de cuidado de parte de la Autoridad de Energía Eléctrica, nos resta determinar si la recurrida incumplió con dicho deber. Veamos.
IV
Es menester que analicemos aquí, detenidamente, la forma en que la Autoridad de Energía Eléctrica atendió las repetidas llamadas relacionadas al poste caído y a los pro-
Mientras la brigada aludida llevaba a cabo la inspección antes mencionada, la recurrida le notificó que en el sector Los Fondos del barrio Maragüez había un problema de un poste caído que la brigada también debía atender. Esta no-tificación fue producto de la primera llamada realizada por León Rosario, es decir, la llamada efectuada a las 8:30 a.m. por el empleado de Las Piedras Construction. Como no te-nía la localización exacta del lugar donde estaba ubicado el poste caído, el despachador de la Autoridad de Energía Eléctrica indicó a la brigada que tuviera como referencia las oficinas de la Autoridad de Carreteras. No obstante, el despachador no informó a la brigada sobre el problema de bajo voltaje reportado por el empleado de Las Piedras Construction. Tampoco le indicó que debían llegar hasta dicha compañía para que allí les dieran más detalles de los dos problemas informados. Evidentemente, el despachador de llamadas de la recurrida, al actuar sobre la primera llamada de León Rosario, omitió proporcionar a la brigada información importante y necesaria para que ésta pudiera realizar su labor adecuadamente. Según encontró probado el tribunal de instancia, la brigada acudió a las oficinas de la Autoridad de Carreteras referida donde preguntaron por la ubicación de un poste caído. Allí le indicaron sobre unos pedazos de un poste que estaban tirados en la carretera núm. 139. Una vez los encontraron, la brigada movió los
Lo señalado en el párrafo anterior no fue la única irre-gularidad en el procesamiento que hizo la Autoridad de Energía Eléctrica de las llamadas realizadas por León Rosario. Hubo otra aún más grave que la anterior. Surge de las determinaciones de instancia que la recurrida no atendió de ningún modo adecuado la segunda llamada que le hizo León Rosario a las 11:30 a.m. del viernes en cuestión, para volver a informar lo que le había comunicado horas antes. El funcionario de la recurrida que atendió la se-gunda llamada del empleado de Las Piedras Construction ni siquiera la anotó. Tampoco le informó a la brigada que el problema de bajo voltaje y el del poste caído aún no había sido resuelto. Al momento en que León Rosario hizo su segunda llamada, ya hacía alrededor de hora y media que
En resumen, pues, ninguna de las dos (2) llamadas de alerta de León Rosario fue adecuadamente atendida por la recurrida, particularmente la segunda. Hubo aquí, eviden-temente, un manejo negligente por parte de la recurrida de las llamadas mediante las cuales se le alertó de averías en el sistema eléctrico del área en cuestión. En la Autoridad de Energía Eléctrica no se le dio a estas llamadas la aten-ción esmerada y cuidadosa que merecían, siendo éste un asunto potencialmente muy grave, el cual no podía tra-tarse de manera rutinaria.
Debe notarse que la investigación realizada el viernes por la brigada en el área de la represa Cerrillos, respon-diendo a la primera llamada que recibió la recurrida a las 7:35 a.m. respecto al problema de bajo voltaje en ese lugar, fue amplia y minuciosa, aunque no fue exitosa. Lo mismo sucedió el día siguiente, cuando mediante otras llamadas se volvió a investigar el problema de bajo voltaje en el área de la represa. Por desgracia, las llamadas de León Rosario no dieron lugar a la labor meticulosa de la brigada, que probablemente hubiese dado lugar a descubrir el cable eléctrico energizado que provocó las cuatro (4) muertes que aquí nos conciernen. La brigada no realizó la labor meticu-losa que podía realizar —como las que llevó a cabo en el área de la represa— porque la Autoridad de Energía Eléc-trica no le dio las instrucciones necesarias para ello (debido
Es evidente, pues, que la Autoridad de Energía Eléc-trica no fue diligente como pudo haber sido en su deber de realizar las inspecciones adecuadas que pudiesen llevarle a descubrir los defectos y las situaciones peligrosas para el público a las que nos referimos en Ramos v. Aut. de Fuentes Fluviales, supra. El gravísimo riesgo que representa un poste caído —con sus líneas eléctricas energizadas— re-quiere una atención de la más elevada diligencia de parte de la recurrida, cosa que no ocurrió aquí. Entidades como la recurrida deben ejercer el mayor grado de cuidado y pre-caución cuando se trata de asuntos de tanta peligrosidad al público como lo es el de líneas eléctricas energizadas ro-dando por el suelo. En esta situación el estándar de cui-dado exigible, si bien no es absoluto, es más riguroso que el ordinario, en proporción al grave peligro que la situación aludida conlleva. Pacheco v. A.F.F., supra; Concepción Guzmán v. A.F.F., 92 D.P.R. 488 (1965); Vda. de Dávila v. Fuentes Fluviales, supra; Ramos v. Aut. Fuentes Fluviales, supra; Matos v. P.R. Ry., Lt. & P. Co., supra. Forzoso es concluir que la recurrida fue negligente al incumplir su deber de cuidado hacia el público.
Sin embargo, lo anterior no resuelve en su totalidad la controversia planteada ante nos. Debemos, además, deter-minar si procede imponer responsabilidad a la recurrida por haber incumplido su deber legal de mantener sus ins-talaciones y equipo en condiciones que no presenten ries-gos para el público, aun cuando la condición peligrosa del caso de autos surgió de inmediato como resultado de un acto delictivo de terceros.
Conforme a nuestros pronunciamientos previos, la recu-rrida responde civilmente por sus omisiones en el cumpli-miento de su deber de cuidado con el público respecto a sus facilidades e instalaciones de energía eléctrica. Ahora bien, no se trata aquí del deber de hacer inspecciones y repara-ciones rutinarias de la Autoridad de Energía Eléctrica, sino de la caída de uno de sus postes de tendido eléctrico de alta tensión por alegados actos delictivos de terceros.
Anteriormente hemos tenido la ocasión de expresarnos en torno a asuntos análogos al del caso de autos, en los cuales la controversia trataba sobre la responsabilidad de un individuo como resultado de actos delictivos de terceros. Al tratar dicho tema en un contexto análogo al del caso de autos hemos señalado que
... se puede colegir que la difícil determinación de cuándo existe un nexo causal entre el daño producido por un acto delictivo de un tercero y la omisión de cumplir con la obligación de tomar precauciones, medidas de seguridad y protección, no puede “re-solverse nunca de una manera plenamente satisfactoria me-diante reglas abstractas, sino que en los casos de duda ha de resolverse por el juez según su libre convicción, ponderando todas las circunstancias”. Elba A.B.M. v. U.P.R., supra, págs. 310-311, citando a J. Castán Tobeñas, Derecho Civil español, común y foral, 10ma ed., Madrid, Ed. Reus, 1967, T. III, pág. 195.
Así, en Cruz Costales v. E.L.A., 89 D.P.R. 105 (1963), determinamos que el Estado incurrió en responsabilidad por los daños sufridos por un estudiante en una escuela como resultado de una agresión por parte de una persona ajena al plantel en momentos en que el maestro se ausentó del salón de clases. Concluimos allí que el daño sufrido por el estudiante fue producto de la ausencia inexplicada del maestro de su salón de clases, ausencia que se convirtió en la causa legal del daño. Posteriormente, en Pabón Escabí v.
En resumen, pues, en nuestra jurisprudencia hemos se-guido una clara trayectoria en diversas situaciones de im-poner responsabilidad a una entidad por actos delictivos de terceros cuando ésta, a su vez, no cumplió con su deber de tomar medidas de precaución razonables que hubieran evi-tado la ocurrencia de un daño previsible.
VI
Por los fundamentos anteriores, procede dejar sin efecto los dictámenes del Tribunal de Circuito de Apelaciones y del Tribunal de Primera Instancia, mediante los cuales se exoneró de toda responsabilidad a la Autoridad de Energía Eléctrica por las muertes en el caso de autos. Debe devol-verse el caso al Tribunal de Primera Instancia para la con-tinuación de los procedimientos.
Case-law data current through December 31, 2025. Source: CourtListener bulk data.