Santiago v. Municipio de San Juan
Santiago v. Municipio de San Juan
Opinion of the Court
emitió la opinión del
Tribunal.
Por medio del presente recurso de certiorari se nos solicita que revisemos una sentencia emitida por el Tribunal de Apelaciones. En dicha sentencia el foro apelativo intermedio dispuso que, a pesar de concurrir todos los requisitos para aplicar interjurisdiccionalmente la doctrina de cosa juzgada, dicha aplicación, a modo de excepción, cede ante el alto interés público que revisten las reclamaciones instadas por los recurridos. Por entender que el foro intermedio apelativo erró al aplicar la excepción y no la norma, REVOCAMOS.
I
El 1 de agosto de 2001 la Sra. Vimarie Santiago León comenzó a trabajar como Supervisora de Sección en el programa Más Salud en tu Comunidad del Departamento de Salud del Municipio de San Juan (Departamento). Dicho puesto era transitorio y estaba adscrito a la División de Programas Especiales.
El 26 de noviembre de 2001, la señora Santiago León fue designada Directora Auxiliar de Programas Especiales. Esta posición era una plaza regular que la señora Santiago León pasó a ocupar interinamente. Su jefe y supervisor inmediato lo era el Dr. Alfredo L. Escalera, quien dirigía el programa de salud del Departamento.
Posteriormente, en febrero del 2002, la señora Santiago León quedó embarazada. Luego de comunicar este hecho al doctor Escalera, éste, alegadamente, inició un patrón de discrimen y de trato desigual contra la señora Santiago León por razón de su estado de gestación.
Debido a ello, el 4 de octubre de 2002 la señora Santiago León y el Sr. Ariel González Rivera, su compañero consen
Luego de varios trámites procesales, el 10 de febrero de 2004, la señora Santiago León y el señor González Rivera presentaron otra demanda fundada en los mismos hechos, esta vez en el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Puerto Rico, en adelante Tribunal de Distrito.
Sin embargo, a pesar que en esta segunda demanda también se hicieron las mismas reclamaciones que en la demanda de autos, dichas reclamaciones estuvieron basadas en otras disposiciones legales: la Constitución de Esta
El 8 de agosto de 2006, luego de haber resuelto la mayoría de las controversias presentadas y de que los demandantes desistieran voluntariamente de su reclamación al amparo del “Family and Medical Leave Act”,
Una vez la sentencia emitida por el Tribunal de Distrito advino final y firme,
Luego de escuchar a ambas partes, el 25 de septiembre de 2007 el Tribunal de Primera Instancia dictó una sentencia parcial en la cual se negó a aplicar interjurisdiccionalmente la doctrina de cosa juzgada a las reclamaciones amparadas en la Sec. 1 del Art. II de la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, L.P.R.A., Tomo 1, la Ley de Discrimen en el Empleo por Razón de Sexo, y la Ley en Contra del Hostigamiento Sexual en el Empleo.
Inconforme, el 30 de noviembre de 2007 el Municipio presentó un recurso de apelación ante el Tribunal de Apelaciones.
Luego de varios trámites procesales, el 23 de mayo de 2008 el Tribunal de Apelaciones dictó sentencia confirmando al Tribunal de Primera Instancia.
Erró el Tribunal de Apelaciones al confirmar la sentencia del Tribunal de Instancia denegando la desestimación en su totalidad del pleito, a pesar de ser de aplicación la doctrina de cosa juzgada. Petición de certiorari, pág. 6.
II
Nos encontramos ante un caso en el que se invoca la aplicación interjurisdiccional de la doctrina de cosa juzgada. Tal aplicación puede ocurrir cuando se presenta ante el Tribunal de Primera Instancia una sentencia federal final y firme, como también puede ocurrir cuando se presenta ante el Tribunal de Distrito una sentencia final y firme emitida por un Tribunal local.
Cuando la doctrina de cosa juzgada ha de aplicarse interjurisdiccionalmente, las normas jurídicas que determinan el efecto de la sentencia federal (“claim preclusive effect”) varían. Éstas dependerán del fundamento invocado para sustentar la jurisdicción federal. Así, si el fundamento invocado por el demandante para sustentar la jurisdicción del Tribunal de Distrito fue la diversidad de
En cambio, cuando el fundamento invocado por el demandante para sustentar la jurisdicción del Tribunal de Distrito es que el pleito incoado presenta una cuestión federal,
En el caso de autos, los demandantes instaron su reclamación en el Tribunal de Distrito amparados en distintos estatutos federales y no en diversidad de ciudadanía. Como consecuencia de ello, el efecto de la sentencia desestimatoria emitida por el Tribunal de Distrito debe ser evaluado al amparo de las normas federales de res judicata.
La doctrina federal de cosa juzgada está cimentada sobre el interés en preservar la finalidad, efectividad y certidumbre de las sentencias.
Como norma general, la referida doctrina federal sostiene que toda sentencia final emitida por un Tribunal competente que adjudique los méritos de las reclamaciones presentadas, impide que las mismas partes relitiguen entre sí las mismas causas de acción ya adjudicadas.
Para que la doctrina federal de cosa juzgada pueda invocarse exitosamente tienen que concurrir los requisitos siguientes: (1) identidad de partes; (2) identidad de causas de acción, y (3) una sentencia final adjudicando los méritos de las mismas controversias.
En cuanto al primer requisito, hay identidad de partes cuando las personas involucradas en ambos pleitos son las mismas, independientemente del rol asumido en ambos litigios. En otras palabras, hay identidad de partes aun cuando el demandante en el primer pleito es el demandado en el segundo o viceversa.
En cuanto a la identidad de causas de acción, este requisito es similar al concepto de causa o razón de pedir
En cuanto al tercer requisito, sentencia final que adjudique los méritos de las reclamaciones presentadas, la Regla 41(b) de Procedimiento Civil federal regula el alcance que tienen las sentencias desestimatorias emitidas por el Tribunal de Distrito. En lo pertinente, la referida regla indica lo siguiente:
(b) Involuntary Dismissal; Effect. If the plaintiff fails to prosecute or to comply with these rules or a court order, a defendant may move to dismiss the action or any claim against it. Unless the dismissal order states otherwise, a dismissal under this subdivision (b) and any dismissal not under this rule —except one for lack of jurisdiction, improper venue, or failure to join a party under Rule 19— operates as an adjudication on the merits.
Una sentencia desestimatoria al amparo de la Regla 41(b) de Procedimiento Civil federal, supra, opera como una adjudicación en los méritos. Esto, a menos que el Tribunal de Distrito disponga lo contrario o que la desestimación haya sido decretada por cualquiera de los fundamentos siguientes: falta de jurisdicción; competencia territorial
Cuando la sentencia desestimatoria dictada por el Tribunal de Distrito estuvo motivada por el fracaso del demandante en litigar diligentemente sus reclamaciones (failure to prosecute) o en su continua desobediencia con las órdenes o reglas del tribunal, tal sentencia también constituye una adjudicación en los méritos.
No obstante lo expresado, hay contadas ocasiones en donde la doctrina federal de cosa juzgada no debe ser aplicada. Esto, a pesar de concurrir todos los requisitos para ello. Cuando la aplicación de la referida doctrina afecta un interés público o causa una gran injusticia, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha optado por hacer un balance de intereses y ponderar entre los fines de la doctrina y el daño que se causaría al aplicarla, si alguno, a las circunstancias particulares del caso.
III
Nos encontramos ante un cuadro fáctico en el que concurren todos los requisitos para aplicar interjurisdiccionalmente la doctrina federal de cosa juzgada. En cuanto a la identidad de partes requerida, basta con notar que en ambos casos comparecen como demandantes Vimarie Santiago León y Ariel González Rivera, y como demandados el
De igual manera, en el caso de autos concurre el requisito de identidad de causas de acción. Ambas reclamaciones plantean el mismo asunto, surgen del mismo núcleo común de hechos operacionales e involucran el quebrantamiento de los mismos derechos, aunque al amparo de estatutos legales distintos.
En cuanto al tercer requisito, sentencia final adjudicando los méritos de las reclamaciones, el 8 de agosto de 2006 el Tribunal de Distrito desestimó con perjuicio el resto de las reclamaciones presentadas por los demandantes que quedaban ante su consideración. Esto, debido a que la parte demandante incumplió constantemente con las órdenes del Tribunal de Distrito y demostró un comportamiento altamente negligente en el manejo de sus reclamaciones. Tal sentencia desestimatoria advino final y firme luego de transcurrido el término de 30 días para presentar el “Notice of Appeal”, según establecido en la Regla 4(a)(1)(A) de Procedimiento Apelativo federal.
Por ello, y en virtud del alcance que le han otorgado los tribunales federales a las sentencias desestimatorias dictadas al amparo de la referida la Regla 41(b),
Finalmente, en cuanto a la excepción de la doctrina federal de cosa juzgada, el Municipio peticionario aduce que el Tribunal de Apelaciones erró al no aplicarla inteijurisdiccionalmente. Le asiste la razón. Veamos.
En Puerto Rico las reclamaciones de discrimen por condición de género, incluyendo aquel que se genera a raíz de la condición de embarazo, están revestidas de un alto interés público. Además, existe una clara política pública de condenar tales acciones discriminatorias.
No obstante, cuando una persona pretende vindicar sus derechos mediante la presentación paralela de reclamaciones en distintos tribunales de jurisdicción concurrente, el trámite y manejo de sus causas de acción requiere un grado mayor de diligencia, cumplimiento y peritaje. Así, si un demandante fracasa en tramitar diligentemente sus causas de acción, éste se expone a que sus reclamaciones sean desestimadas. Después de todo, existe también un alto interés público en que los pleitos tengan fin y no adquieran vida eterna en los tribunales,
En el caso ante nos, del recurso que obra en el Tribunal se desprende que la parte demandante, no sólo incumplió con múltiples órdenes del foro local, sino que también asumió una conducta desinteresada en el manejo de sus reclamaciones ante el Tribunal de Distrito.
The predicament in which respondent finds himself is of his own making .... [W]e cannot be expected, for his sole relief, to upset the general and well-established doctrine of res judicata, conceived in the light of the maxim that the interest of the state requires that there be an end to litigation—a maxim which comports with common sense as well as public policy. And the mischief which would follow the establishment of precedent for so disregarding this salutary doctrine against prolonging strife would be greater than the benefit which would result from relieving some case of individual hardship.(50)
Resolver lo contrario eximiría a una parte de cumplir con las normas y reglas procesales establecidas por los distintos ordenamientos jurídicos por el mero hecho de reclamar causas de acción revestidas de alto interés público. Precisamente, el propio hecho de reclamar una causa de acción revestida de alto interés público implica que la parte reclamante tiene que observar un grado mayor de diligencia.
IV
Por los fundamentos antes expuestos, resolvemos que las circunstancias particulares de este caso no justifican que se exima a la parte demandante de la aplicación interjurisdiccional de la doctrina federal sobre cosa juzgada. Revocamos las sentencias dictadas por el Tribunal de Apelaciones y por el Tribunal de Primera Instancia, y desestimamos con perjuicio la demanda de autos.
Se dictará sentencia de conformidad.
Véase Apéndice, págs. 5-8.
Art. II, Sec. 1, Const. E.L.A., L.P.R.A., Tomo 1.
29 L.P.R.A. sec. 467 et seq.
29 L.P.R.A. sec. 1321 et seq.
29 L.P.R.A. sec. 155 et seq.
31 L.P.R.A. sec. 5141.
Véase Apéndice, págs. 21-28.
U.S.C.A. Const., Art. Ill Sec. 2.
42 U.S.C.A. sec. 2000e et seq.
42 U.S.C.A. sec. 2000e(k).
29 U.S.C.A. secs. 2601-2619.
21 L.P.R.A. sec. 4001 et seq.
29 L.P.R.A. sec. 146 et seq.
29 L.P.R.A. sec. 1321 et seq.
31 L.P.R.A. sec. 5141.
Véase Apéndice, págs. 29-31.
Véase Apéndice, págs. 141-144. El 13 de marzo de 2006 el Tribunal de Distrito desestimó con perjuicio todas las reclamaciones instadas en contra del doctor Escalera, su esposa y la Sociedad Legal de Bienes Gananciales por ellos compuesta. Véase Apéndice, págs. 123-133.
Esta sentencia desestimatoria advino final y firme luego de que transcurriera el término de 30 días para presentar el “Notice of Appeal”, según lo establecido en la Regla 4(a)(1)(A) de Procedimiento Apelativo federal. Dicho término comenzó a transcurrir el 12 de marzo de 2007, cuando el Tribunal de Distrito emitió una opinión y orden en la cual denegó la moción de reconsideración presentada por los demandantes.
Véase Apéndice, págs. 13-20.
Ya para esta fecha el Tribunal de Primera Instancia había desestimado todas las reclamaciones en contra del doctor Escalera, su esposa y la Sociedad Legal de Bienes Gananciales por ellos compuesta. Véase Apéndice, pág. 126.
Véase Apéndice, págs. 148-160. Esta sentencia fue notificada el 16 de octubre de 2007.
31 L.P.R.A. sec. 5141.
Véase Apéndice, págs. 171-191. El término para presentar el recurso de apelación quedó interrumpido por la moción de reconsideración que presentó el Municipio el 23 de octubre de 2007. Véase Apéndice, págs. 161-169. Dicha moción de reconsideración fue declarada “SIN LUGAR” mediante la Orden de 26 de octubre de 2007, notificada el 30 de octubre de 2007. Véase Apéndice, pág. 170.
Fed.Rules Civ.Proc.Rule 41(b), 28 U.S.C.A.
Véase Apéndice, págs. 223-237.
18 Moore’s Federal Practice Sec. 133.01 (3ra ed.). Véanse, además: Rodríguez Rodríguez v. Colberg Comas, 131 D.P.R. 212 (1992); Díaz Maldonado v. Lacot, 123 D.P.R. 261 (1989); Ramos González v. Félix Medina, 121 D.P.R. 312 (1988).
28 U.S.C.A. sec. 1332.
A esos efectos, en Semtek Int’l, Inc. v. Lockheed Martin Corp., 531 U.S. 497, 507-508 (2001), el Tribunal Supremo federal indicó lo siguiente: “Since state, rather than federal, substantive law is at issue there is no need for a uniform federal rule. And indeed, nationwide uniformity in the substance of the matter is better served by having the same claim-preclusive rule (the state rule) apply whether the dismissal has been ordered by a state or a federal court. This is, it seems to us, a classic case for adopting, as the federally prescribed rule of decision, the law that would be applied by state courts in the State in which the federal diversity court sits.”
28 U.S.C.A. sec. 1331.
A esos efectos, en Semtek Int’l, Inc. v. Lockheed Martin Corp., supra, pág. 507, el Tribunal Supremo federal indicó lo siguiente: “It is also true, however, that no federal textual provision addresses the claim-preclusive effect of a federal-court judgment in a federal-question case, yet we have long held that States cannot give those judgments merely whatever effect they would give their own judgments, but must accord them the effect that this Court prescribes.” Véanse, además: Ramos González v. Félix Medina, supra, pág. 327, citando a Stoll v. Gottlieb, 305 U.S. 165, 170-171 (1938); Depostit Bank v. Frankfort, 191 U.S. 499, 517-520 (1903).
Ramos González v. Félix Medina, supra, pág. 328.
id., supra, pág. 339.
Federated Department Stores, Inc. v. Moitie, 452 U.S. 394, 401 (1981).
Federated Department Stores, Inc. v. Moitie, supra, pág. 398, citando a Commissioner v. Sunnen, 333 U.S. 591, 597 (1948); Cromwell v. County of Sac., 94 U.S. 351, 352-353 (1876). Véase, además: Powell v. Infinity Ins. Co., 922 A.2d 1073 (Conn. 2007).
Central States, SE and SW Areas Pen. v. Hunt Truck, 296 F.3d 624, 628 (7mo Cir. 2002).
Powell v. Infinity Ins. Co., supra.
Véanse: Headley v. Bacon, 828 F.2d 1272 (8vo Cir. 1987); Towers, Perrin, Forster & Crosby, Inc. v. Brown, 732 F.2d 345 (3er Cir. 1984).
Ramos González v. Félix Medina, 121 D.P.R. 312, 331 (1988), citando a A & P Gen. Contractors v. Asoc. Caná, 110 D.P.R. 753, 765 (1981); Lausell Marxuach v. Díaz de Yáñez, 103 D.P.R. 533, 536 (1975); Colón v. San Patricio Corporation, 81 D.P.R. 242, 271 (1959)).
Ramos González v. Félix Medina, supra, pág. 331.
Fed.Rules Civ.Proc.Rule 41(b), 28 U.S.C.A.
Fed.Rules Civ.Proc.Rule 19, 28 U.S.C.A. Véase, además, Ramos González v. Félix Medina, supra, pág. 321.
A esos efectos, los profesores Charles Alan Wright, Arthur R. Miller y Edward H. Cooper han señalado lo siguiente: “Penalty dismissals provide a category in which there is little need to venture beyond Civil Rule 41(b) in search of preclusion answers. Rule 41(b) provides that unless the court in its order for dismissal otherwise provides, dismissals for failure to prosecute, to comply with the civil rules, or to comply with any order of court operate as an adjudication upon the merits.” Véase 18A Wright, Miller & Cooper, Federal Practice and Procedure: Jurisdiction 2d Sec. 4440, pág. 205 (2002).
Federated Department Stores, Inc. v. Moitie, supra; Mercoid Corp. v. Mid-Continent Co., 320 U.S. 661 (1944). Véase, además, Robertson v. Interstate Securities Company, 435 F.2d 784 (8vo Cir. 1971).
Véase Rein v. Providian Financial Corp., 270 F.3d 895, 903 (9no Cir. 2001).
F.R.A.P. Rule 4(a)(1)(A), 28 Ü.S.C.A.
Semtek Int’l Inc. v. Lockheed Martin Corp., supra; Kearns v. General Motors Corp., 94 F.3d 1553, 155 (Fed. Cir. 1996); Horwitz v. Alloy Automotive Co., 992 F.2d 100, 104 (7mo Cir. 1993); Aoude v. Mobil Oil Corp., 892 F.2d 1115, 1121-1122 (1er Cir. 1989); Nagle v. Lee, 807 F.2d 435, 442-443 (5to Cir. 1987); Nasser v. Isthmian
29 L.P.R.A. sec. 1321.
Federated Department Stores, Inc. v. Moitie, supra, pág. 401. Véanse, además: Blás v. Hospital Guadalupe, 167 D.P.R. 439, 446 (2006); Parrilla v. Rodríguez, 163 D.P.R. 263, 274 (2004); Bonafont Solís v. American Eagle, 143 D.P.R. 374, 382-383 (1997).
Véase Apéndice, págs. 45-52 y 238-247.
Reed v. Allen, 286 U.S. 191, 198-199 (1932).
Dissenting Opinion
Opinión disidente emitida por la
Disiento de la conclusión a la que llega la mayoría de este Tribunal porque entiendo que nuestra jurisprudencia claramente ha establecido que la aplicación interjurisdiccional de la doctrina de cosa juzgada a una sentencia emitida en los méritos por el foro federal, no es automática ni absoluta. Por esto, se han creado excepciones que posibilitan el que en ocasiones se pueda descartar la finalidad de una sentencia. Específicamente, se puede eximir a una parte de los efectos de la figura jurídica de cosa juzgada cuando su aplicación puede causar una injusticia o se afecta un interés público.
Sin duda, el propósito de la doctrina de cosa juzgada es importante porque permite darle finalidad, efectividad y certidumbre a las determinaciones emitidas por el foro judicial. No obstante, este interés procesal no puede estar por encima de un derecho de índole constitucional, como lo es el no ser discriminado por razón de sexo.
La determinación que hoy emite este tribunal pretende establecer que la aplicación inteijurisdiccional de la doctrina de cosa juzgada es de mayor trascendencia que la prohibición de discriminar por razón de sexo, el cual es un interés y fin público de la más alta jerarquía. Difiero total
... el interés público en mantener nuestro sistema de justicia libre de cualquier apariencia de parcialidad, aunque ésta sea infundada, sobrepasa el interés de mantener la finalidad y eficacia de las sentencias de otras jurisdicciones, sobre todo cuando consideramos que la sentencia dictada en el presente caso fue una de desestimación por inacción y no una emitida después de un juicio plenario ....(3)
Si el interés público en mantener la apariencia de imparcialidad de la Judicatura posibilitó el que se activara la excepción a la norma jurídica de cosa juzgada, con más justificación debe aplicarse ésta ante un interés de orden constitucional, como lo es el derecho a la dignidad e igualdad humana. Al no procederse de esta manera, considero que el Tribunal de Apelaciones actuó correctamente al resolver que no debía desestimarse la demanda bajo la doctrina de cosa juzgada.
Ramos González v. Félix Medina, 121 D.P.R. 312, 340 (1988).
Art. II, Const. E.L.A., L.P.R.A., Tomo 1.
Ramos González v. Félix Medina, supra, págs. 341-342.
Case-law data current through December 31, 2025. Source: CourtListener bulk data.