Pueblo de Puerto Rico v. Contreras Severino
Pueblo de Puerto Rico v. Contreras Severino
Opinion of the Court
emitió la opinión del Tribunal.
En este caso nos corresponde determinar el foro ade-cuado para canalizar una solicitud relacionada a la bonifi-cación a la que tiene derecho una persona convicta de de-lito por el tiempo que estuvo privada de su libertad antes de comenzar a cumplir su sentencia en una institución co-rreccional en Puerto Rico. La peticionaria fue convicta en Puerto Rico tras ser detenida fuera de nuestra jurisdicción en cumplimiento de una orden de arresto emitida por un tribunal puertorriqueño y reclama que se abone a su sen-tencia el tiempo durante el cual estuvo privada de su liber-tad antes de su extradición, a pesar de haber retado el proceso de extradición. Alega, además, que se le debe abo-nar a la sentencia el tiempo que estuvo detenida fuera del Estado Libre Asociado, en espera de extradición, porque evadió nuestra jurisdicción mientras se ventilaba el juicio en su contra y se le arrestó después de dictada la sentencia.
I
Dado que ninguno de los foros inferiores hizo determi-naciones de hecho ni llevaron a cabo vistas evidenciarías, reproducimos las alegaciones de la señora Contreras Seve-rino según constan en sus alegatos y en los documentos
El 21 de agosto de 2000, la peticionaria no compareció al acto de lectura de acusación por violaciones al Artículo 401 de la Ley de Sustancias Controladas de Puerto Rico(
El 3 de julio de 2002, mientras se ventilaba el juicio en su contra, el foro primario emitió una orden de arresto contra la peticionaria y la declaró prófuga por haber abando-nado la jurisdicción. El 27 de agosto de 2002 se dictó una sentencia en ausencia mediante la cual se condenó a la señora Contreras Severino a treinta años de cárcel por vio-lar el Artículo 401 de la Ley de Sustancias Controladas,!
Mientras la peticionaria estaba confinada bajo la custo-dia de la Administración de Corrección en la Escuela Industrial para Mujeres —una institución penal en Vega Al-ta— dicha agencia le notificó su liquidación de sentencia. En ese documento, titulado “Hoja de Control”, se le infor-maron las fechas en las que cumpliría su sentencia y po-dría ser liberada. Según la peticionaria, la liquidación “no refleja como tiempo cumplido de la sentencia los periodos que estuvo detenida en espera de extradición”.!
Según la peticionaria, para que proceda el abono orde-nado por el Artículo 42 del Código Penal de 1974 y la Regla 182 de Procedimiento Criminal, se requieren tres elemen-tos; entiéndase, que la persona haya sido privada de su libertad, que se le acuse y, posteriormente, que ingrese a prisión para cumplir sentencia por los mismos hechos. Se-gún ella, el Estado, en este caso por vía de la Administra-ción de Corrección, está obligado a abonar los días que per-tenezcan al término aludido, sin margen alguno de discreción. Por último, la señora Contreras Severino alega que le corresponde al tribunal sentenciador, y no a la agen-cia administrativa, atender su reclamo y corregir la certi-ficación de liquidación de sentencia.
El 24 de febrero de 2010, el Tribunal de Primera Instan-cia resolvió la “Moción para que se ordene acreditar pre-
La señora Contreras Severino recurrió al Tribunal de Apelaciones y ese foro denegó el auto de certiorari. Expuso en su resolución que “ [l]e compete a la Junta de Libertad Bajo Palabra, en su día, realizar el abono que corresponde en derecho a favor de la peticionaria, una vez se haga el reclamo correspondiente”.!
En su recurso ante este foro, la señora Contreras Seve-rino aduce que el foro apelativo erró porque la Asamblea Legislativa no delegó a la Junta de Libertad Bajo Palabra la facultad, deber o jurisdicción para computar o acreditar
Sobre el abono del tiempo durante el cual estuvo dete-nida en Nueva York y en Florida, la peticionaria sostiene, en primer lugar, que el artículo 42 del Código Penal de 1974 y la Regla 182 de Procedimiento Criminal ordenan abonar a la sentencia todo el tiempo de privación de liber-tad antes de que recaiga sentencia firme, requiriéndose tan solo que la detención responda a una orden de arresto emitida por un tribunal puertorriqueño y que la persona sea sentenciada por los mismos hechos que motivaron la orden de arresto original. Aduce, además, que esa disposi-ción no distingue entre la detención en una institución co-rreccional de Puerto Rico o, como en su caso, una que esté fuera de la jurisdicción, siempre y cuando se cumplan los requisitos identificados previamente. Tampoco hace dife-rencia que la persona arrestada fuera de la jurisdicción rete su extradición y, por lo tanto, se extienda su detención
En su comparecencia, el Procurador General coincide con la peticionaria en que la Junta de Libertad Bajo Pala-bra no es el foro con jurisdicción para atender la presente controversia. No obstante, insiste en que le corresponde a la Administración de Corrección, y no al Tribunal de Pri-mera Instancia, adjudicar sus alegaciones. (
II
El Artículo 42 del Código Penal de 1974, vigente cuando se dictó sentencia en este caso, disponía que “[a] la persona convicta de delito se le abonarán los términos de detención o reclusión que hubiere sufrido, en la siguiente forma: (a) [e]l tiempo de reclusión sufrido por cualquier convicto desde su detención y hasta que la sentencia haya quedado firme, se abonará en su totalidad para el cómputo de la pena, cualquiera que ésta sea”.(
Según explica la Prof. Dora Nevares-Muñiz, el Artículo 75 del Código Penal de 2004, idéntico al Artículo 42 del
De lo anterior se infiere que para que una persona tenga derecho a la bonificación establecida por el Código Penal y la Regla 182 de Procedimiento Criminal hace falta que se le prive de su libertad, se le acuse y, posteriormente, se le ingrese para cumplir una sentencia por los mismos hechos por los que se le detuvo en primera instancia.
¿Cuál es el foro apropiado para atender situaciones como la de autos? El Tribunal de Apelaciones resolvió que la jurisdicción corresponde a la Junta de Libertad Bajo Palabra. La señora Contreras Severino entiende que el foro debe ser el Tribunal de Primera Instancia, dado que es el responsable de hacer cumplir las Reglas de Procedi-miento Criminal. El Procurador General sostiene que se trata de una responsabilidad delegada a la Administración de Corrección, en primera instancia, y a los tribunales, posteriormente, en revisión judicial.
Mediante la Ley Núm. 118 de 22 de julio de 1974, según enmendada, se creó la Junta de Libertad Bajo Palabra.(
La Regla 185 de Procedimiento Criminal es el mecanismo para corregir sentencias penales cuando éstas sean ilegales o tengan algún error de forma. En ambos casos, la corrección se puede hacer “en cualquier
Por otra parte, la Regla 192.1 de Procedimiento Criminal establece que cualquier persona que se encuentre detenida a consecuencia de una sentencia dictada por cualquier sala del Tribunal de Primera Instancia, y que alegue el derecho a ser puesta en libertad por cualquiera de las razones dispuestas en la misma Regla, podrá solicitar en cualquier momento a la sala del tribunal que impuso la sentencia que la anule, la deje sin efecto o la corrija/
La Administración de Corrección tiene como propósito “administra [r el] sistema correccional integrado e [implantar] enfoques para estructurar formas más eficaces de tratamiento individualizado estableciendo o ampliando programas de rehabilitación en la comunidad”(
El 23 de enero de 2012, el Departamento de Corrección y Rehabilitación aprobó el Reglamento Núm. 8145, Reglamento para Atender las Solicitudes de Remedios Administrativos Radicados por los Miembros de la Población Correccional.(
Por último, en cuanto al procedimiento para presentar remedios administrativos al amparo del Reglamento, éste establece que se podrán depositar las solicitudes en los bu-zones instalados en cada institución correccional tras ha-ber llenado un Formulario de Solicitud de Remedio Admi-nistrativo en un término no mayor de quince días después de conocer el incidente, salvo que medie justa causa.(
Para facilitar la labor de los técnicos penales que tienen a su cargo los expedientes de la población confinada en Puerto Rico, la Administración de Corrección aprobó el Manual de Procedimientos de la División de Documentos y Récords Penales.!
Según dispone el Manual, los oficiales de récords en las instituciones penales tienen la obligación de establecer y conservar de forma individualizada el expediente criminal físico y electrónico de los miembros de la comunidad penal.!
La liquidación de sentencia es el proceso matemático en el cual: [s]e analizan e interpretan todas las sentencias emitidas por un Tribunal competente contra el miembro de la población correccional. Mediante este proceso aplican [las] leyes y reglas de procedimiento criminal [; s]e determina la fecha tentativa en que el miembro de la población correccional cumple su sen-tencia, y cualifica para ser considerado a los beneficios de la libertad bajo palabra u otros programas.(61 )
El Manual también hace referencia a los “pasos a se-guir” en la preparación de la Hoja de Liquidación. Entre éstos se encuentran: recibir las sentencias de las secreta-rías de los tribunales, examinarlas, verificar si hay casos pendientes y “verificar si aplica la [detención] preventiva”.(
A diferencia de otras jurisdicciones,(
IV
En el caso de autos, la señora Contreras Severino alega que fue arrestada en Nueva York como resultado de una orden emitida por un tribunal puertorriqueño por violar la Ley de Sustancias Controladas, que ejerció su derecho a retar la extradición, y que estuvo ciento catorce días dete-nida en dicho estado hasta que, finalmente, fue extradi-tada a Puerto Rico e ingresada en la prisión. Posterior-mente, fue convicta por los mismos hechos que motivaron la orden de arresto original. Como correctamente señala el Procurador General, ningún foro primario ha adjudicado en los méritos estas alegaciones de la señora Contreras Severino. Según hemos explicado, le corresponde hacerlo a la Administración de Corrección.
Por lo anteriormente expuesto, aunque por fundamen-tos distintos, se confirma la Resolución del Tribunal de Apelaciones.
Se dictará sentencia de conformidad.
(1) Muchas de estas alegaciones se basan en documentos judiciales anejados a la Petición de certiorari. Incluso, el Estado ha aceptado algunas de éstas en su alegato ante este Tribunal. Otras, sin embargo, son aún meras alegaciones de la peticionaria. Iremos identificando las fuentes de las alegaciones en el transcurso de la Opinión.
(2) 24 L.P.R.A. see. 2401.
(3) Minuta del Tribunal de Primera Instancia de 21 de agosto de 2000, Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 153.
(4) Recurso de certiorari, pág. 3.
(5) Resolución del Tribunal de Apelaciones, págs. 1-2, Apéndice del Recurso de certiorari, págs. 128-129.
(6) La Minuta del Tribunal de Primera Instancia de 2 de abril de 2002 identifi-caba a la señora Contreras Severino como “confinada”. Apéndice del Recurso de cer-tiorari, pág. 154. Igual ocurrió en la Minuta del 6 de junio de 2002 durante la vista de hábeas corpus.
(7) Minuta del Tribunal de Primera Instancia de 6 de junio de 2002, Apéndice del Recurso de certiorari, págs. 156-158. De dicha Minuta se deducen varios asuntos importantes. En primer lugar, la defensa hizo constar que “en el expediente de Co-rrección no surgen los documentos de cuando su dienta fue arrestada en el estado de [Nueva] York en virtud de una orden de arresto como prófuga de la justicia en el caso de drogas”. íd., pág. 156. En segundo lugar, surge que el propio foro de instancia indagó sobre cuándo se ingresó a la peticionaria, producto de la orden de arresto en el caso de drogas. Por último, se indica que la defensa presentó documentos del estado de Nueva York que indican que la señora Contreras Severino fue arrestada el
(8) Recurso de certiorari, pág. 3.
(9) Sentencia en Ausencia de 27 de abril de 2002, Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 159.
(10) Recurso de certiorari, pág. 4. En su solicitud, la peticionaria incluye un documento titulado “Hoja de Control sobre Liquidación de Sentencias” emitido por el Departamento de Corrección y Rehabilitación. El mismo tiene fecha de 10-3-10 y lo firma un técnico de récord. La “Hoja” pormenoriza la sentencia que debe cumplir la señora Contreras Severino e incluye varias anotaciones relacionadas con
(11) 33 L.P.R.A. ant. see. 3204.
(12) 34 L.P.R.A. Ap. II.
(13) Recurso de certiorari, pág. 4.
(14) Orden del Tribunal de Primera Instancia de 1 de marzo de 2010, Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 164.
(15) Orden del Tribunal de Primera Instancia de 13 de julio de 2010, Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 170.
(16) Resolución del Tribunal de Apelaciones, pág. 2, Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 129.
(17) íd.
(18) En particular, la señora Contreras Severino alega: “El ordenamiento jurí-dico obliga a proceder a acreditarle dicho término de tiempo [abono por detención preventiva], y es el Tribunal sentenciador el que está obligado a velar por el fiel cumplimiento de la sentencia impuesta y las reglas de procedimiento criminal”. Re-curso de certiorari, pág. 11.
(19) La señora Contreras Severino incluyó en el Apéndice de su Recurso de certiorari dos documentos pertinentes a esta controversia. El primero es una carta de la Sra. Minerva Ramos Guevara, Fiscal Auxiliar de la División de Extradiciones del Departamento de Justicia, a la Sra. Nilda Rivera, Técnica de Récord de la Escuela Industrial para Mujeres, en la cual indica que “]l]a demora en [el] traslado [de la peticionaria] hacia Puerto Rico corresponde a su deseo de impugnar el procedi-miento, por lo que este término no se debe considerar como Detención Preventiva”. Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 125. El segundo documento es una carta firmada por la misma Fiscal Ramos Guevara dirigida a otra Técnica de Récord Penal, Viviana Rivera Rivera. Esta segunda carta versa sobre otro confinado, Jack Muller Rivera, y aparenta reconocer como detención preventiva abonable el tiempo que éste estuvo en espera de extradición. Apéndice del Recurso de certiorari, pág. 174. Para la peticionaria, esto demuestra que el Estado únicamente abona la deten-ción en el extranjero cuando el acusado no reta la extradición. Según alega, ni el artículo 42 del Código Penal de 1974 (33 L.P.R.A. ant. see. 3204), ni la Regla 182 de Procedimiento Criminal, 34 L.P.R.A. Ap. II, permiten tal distinción. Además, señala que no se le puede penalizar por ejercer su derecho legítimo a retar una extradición.
(20) Para ello, enumera varios casos del Tribunal de Apelaciones en los que se llegó a la misma conclusión.
(21) En ese sentido, el Procurador General alega que la petición de la señora Contreras Severino se asemeja a una opinión consultiva. Alegato del Procurador General, pág. 1. De igual forma, en varias partes de su alegato, el Procurador General insiste en que hace falta devolver el caso para que se desarrolle un expediente.
(22) En su Alegato, el Procurador General hace referencia a la jurisprudencia conflictiva sobre este asunto en los tribunales estatales en Estados Unidos.
(23) 33 L.P.R.A. ant. see. 3204. Por su parte, el Artículo 75 del Código Penal de 2004 (33 L.P.R.A. see. 4703) contiene una disposición idéntica.
(24) 34 L.P.R.A. Ap. II. Por otra parte, la Regla 183 de Procedimiento Criminal dispone que “[e]l tiempo que hubiere permanecido privada de su libertad cualquier persona mientras estuviere pendiente un recurso de apelación incoado contra la sentencia se descontará totalmente del término de prisión que deba cumplir dicha persona como consecuencia de dicha sentencia al ser ésta confirmada o modificada”. 34 L.P.R.A. Ap. II.
(25) D. Nevares-Muñiz, Derecho Penal puertorriqueño: parte general, 5ta ed. rev., Hato Rey, Ed. Inst, para el Desarrollo del Derecho, 2005, pág. 388.
(26) D. Nevares-Muñiz, Nuevo Código Penal de Puerto Rico, Hato Rey, Ed. Inst. para el Desarrollo del Derecho, 2005, pág. 108. La autora hizo el mismo análisis al amparo del Artículo 42 del Código Penal de 1974. Véase D. Nevares-Muñiz, Código Penal de Puerto Rico: revisado y comentado, Hato Rey, Ed. Inst, para el Desarrollo del Derecho, 2000, pág. 82.
(27) Secretariado de la Conferencia Judicial y Notarial, Informe de Reglas de Procedimiento Penal, Tribunal Supremo de Puerto Rico, diciembre de 2008, pág. 642.
(28) Id. Igual ocurre con la Regla 183 de Procedimiento Criminal. Id., pág. 643.
(29) 4 L.P.R.A. see. 1501 et seq.
(30) 4 L.P.R.A. sec. 1503(g).
(31) íd.
(32) 34 L.P.R.A. Ap. II.
(33) Secretariado de la Conferencia Judicial y Notarial, Informe sobre las Reglas de Procedimiento Criminal, Tribunal Supremo de Puerto Rico, 1978, pág. 238, citando a Pueblo v. Lozano Díaz, 88 D.P.R. 834 (1963). Véase, además, Pueblo v. Casanova Cruz, 117 D.P.R. 784, 786 (1986).
(34) 34 L.P.R.A. Ap. II.
(35) íd.
(36) Regla 192.1(b) de Procedimiento Criminal, 34 L.P.R.A. Ap. II.
(37) Véanse: Pueblo v. Román Mártir, 169 D.P.R. 809 (2007); Quiles v. Del Valle, 167 D.P.R. 458, 469-470 (2006); U.P.R. v. Merced Rosa, 102 D.P.R. 512 (1974).
(38) (Énfasis suplido). Pueblo v. Ruiz Torres, 127 D.P.R. 612, 614 (1990).
(39) Ari 4 Je la Ley Orgánica de la Administración de Corrección, Ley Núm. 116 de 22 de julio de 1974, según enmendada, 4 L.P.R.A. sec. lili.
(40) 4 L.P.R.A. see. 1112.
(41) 4 L.P.R.A. see. U12(ñ).
(42) Véanse, por ejemplo: las bonificaciones por buena conducta, trabajo y estudios. Subcapítulo VIII de la Ley Orgánica de la Administración de Corrección, 4 L.P.R.A. see. 1161 et seq.
(43) 4 L.P.R.A. sec. 1163(e).
(44) (Énfasis suplido). 4 L.P.R.A. see. 1165, añadido mediante la Ley Núm. 315 de 15 de septiembre de 2004.
(45) Véase, además, el ya derogado Reglamento sobre Bonificación por Buena Conducta y Asiduidad Observada por los Confinados de las Instituciones Penales, Reglamento Núm. 1864 de 5 de noviembre de 1974.
(46) Éste es la versión más reciente en una serie de Reglamentos que atienden el procedimiento para canalizar las solicitudes de remedios administrativos de la población correccional. Véase, por ejemplo, Reglamento Núm. 7641 de 19 de diciembre de 2008. Es importante destacar que este Reglamento está sujeto a la Ley de Procedimiento Administrativo Uniforme del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.
(47) Reglamento para Atender las Solicitudes de Remedios Administrativos Ra-dicados por los Miembros de la Población Correccional, Reglamento Núm. 8145 de 23 de enero de 2012, pág. 2.
(48) íd., pág. 4.
(49) íd., pág. 7.
(50) (Énfasis suplido). íd., Regla VI(l)(a) y (b), pág. 10.
(51) íd., Regla VT(2)(g), pág. 12.
(52) íd., Regla XII(l), (3) y (4), págs. 20-21.
(53) 3 L.P.R.A. see. 2172; Reglamento Núm. 8145, Regla XV.
(54) Se trata de un reglamento no legislativo firmado el 12 de julio de 2007 por el entonces Secretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación Miguel A. Pereira Castillo. El Manual dispone que, “para efectos del presente Manual],] donde lea Administración de Corrección se podrá entender Departamento de Corrección y Rehabilitación y viceversa”. Manual de Procedimientos de la División de Documen-tos y Récords Penales, pág. ii. No se trata del primer Manual aprobado por la agencia para esos fines. En su parte introductoria, el documento hace referencia al Manual de Procedimientos para la Unidad de Récords de 1976.
(55) Manual de Procedimientos de la División de Documentos y Récords Penales, pág. i.
(56) íd., pág. 8.
(57) íd., pág. 9.
(58) Existen tres formularios de este documento, según sea el caso. íd., pág. 12. El documento que presentó la señora Contreras Severino corresponde a uno de esos formularios (AC-PIP-1231.b).
(59) íd., pág. 13.
(60) íd., págs. 97, 98 y 113.
(61) íd., pág. 115.
(62) íd., pág. 117. En cuanto a ésta, el Manual dispone que “[l]a preventiva se toma desde la fecha de admisión al [SJistema Correccional y no de la Orden de Ingreso; ésta se saca día a día”. íd., pág. 118.
(63) (Énfasis suplido). íd., pág. 134.
(64) Véase, por ejemplo, In re Watson, 19 Cal. 3d 646 (1977, California). Como se deduce de este caso, en el estado de California es responsabilidad de la sala senten-ciadora del Tribunal de Primera Instancia incluir en la misma sentencia las bonifi-caciones por detención preventiva, incluso aquellas detenciones que ocurren en el extranjero mientras se dilucida el proceso de extradición. Id., pág. 648. Ese deber del tribunal surge del Código Penal estatal. Por otra parte, le corresponde a la agencia correccional añadir la bonificación por el tiempo que la persona esté presa desde la sentencia hasta su ingreso en la institución en la que cumplirá la pena.
Case-law data current through December 31, 2025. Source: CourtListener bulk data.